viernes, 10 de enero de 2014

El príncipe se convertió en rana.

Aún te pienso. Sé que no debería pero no puedo evitarlo. Pienso en todo lo que vivimos y no puedo parar de sonreir. Me hace daño pensar que te perdí. Que ya no me abrazarás ni me dirás ese "BABE" que hacía que sienta mariposas en mi estómago, tantas mariposas que parecía que volaba. Estaba en un sueño, en las nubes. Ahora que todo se acabó ya no respiro cuando pienso en ti. Mi corazón ya no bate, está muerto. Morí con él el día en el que me dejaste caer de esa nube dónde estaba tan bien. Aún no te he visto desde ese día en el que todo cambió. Ya sé la reacción que tendré cuando te vea. No respiraré, mi corazón se parará. Intentaré sonreirte pero las lágrimas salirán solas y correré, rápido. Lloraré, y gritaré.
A lo mejor estoy así porque me dejaste sin una razón valable, me has dicho de cambiar, lo intenté, pero no pude. Tienes que entender que no se puede cambiar en tan poco tiempo. No me diste el tiempo de de decirte todo lo que te quiero y todo lo que te echo de menos. 
Estoy mal, y tú no lo sabes, no sabes la mitad de esta historia. No sabes que sonreía cada vez que me enviabas un mensaje, que empezaba a temblar cada vez que me mirabas. No sabes que cuando me dejaste lloré, lloré como una niña pequeña mientras me duchaba. Que un solo "NOBODY SAID IT WAS EASY" me hizo derrumbarme y que ya no podía levantarme, me faltaban las fuerzas, las piernas me temblaban. Esa parte de la historia tú no la sabes y probablemente nunca la sabrás, porque yo ya no te importo, y me pregunté muchas veces si un día te importé, si esos "je t'aime" eran sinceros...
En fin, te quiero aún y tu ya me has olvidado..

2 comentarios:

  1. Se puede definir este texto como inspirador. Siempre me ha gustado leer lo que escribes.

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